martes, 19 de enero de 2016

Un sacudón a la integridad del tenis

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En el año 2008 las principales organizaciones de tenis del mundo crearon la Unidad de Integridad del Tenis (en adelante, UIT) como un órgano anticorrupción con fama de tener tolerancia cero en materia de arreglo de partidos. En los últimos 10 años se ha señalado con cierta frecuencia a 16 jugadores que han estado entre los mejores 50 del mundo, sospechados de haber sido partícipes en estas prácticas. Así y todo, no dejaron de permitirle a ninguno de ellos la participación en los torneos.

La BBC y BuzzFeed News tuvieron acceso y dieron a conocer elementos clave de una investigación con evidencias de amaños en partidos más que importantes en la historia de este deporte. La indagación, a cargo de la Asociación de Tenis Profesional, se llevó a cabo casi una década atrás, a raíz de sospechas generadas por un partido entre Nikolay Davydenko y Martin Vassallo Arguello sobre apuestas ilegales. A pesar de haberse confirmado que ninguno de los jugadores había roto normas, se siguió explorando y el asunto terminó por convertirse en una investigación a una red de apuestas mucho más amplia de lo que se esperaba, en los que se encontraban involucrados, incluso, jugadores de primer nivel.

El presidente de la ATP, Chris Kermode, dijo estar al tanto del arreglo de partidos de tenis, pero agrega que está seguro de que ocurre a un porcentaje “increíblemente pequeño”.

Luego de varias indagaciones, se encontró la existencia de circuitos de apostadores en Rusia, Italia y Sicilia, cuyos bolsillos se habían estado llenando a costa de partidos arreglados, tres de los cuales se jugaron en Wimbledon. En 2008 se señaló a 28 profesionales para que se los investigue, pero cualquiera hayan sido los resultados, nunca tuvieron el seguimiento correspondiente. Eso sucedió porque el código anticorrupción nuevo se aprobó en 2009, y las prácticas ilegales previas a eso no podían perseguirse. Así fue que no se abrieron investigaciones sobre los 28 anteriormente mencionados, de los cuales una pequeña parte aún genera alertas en la UIT.





Novak Djokovic reaccionó ante la nueva información asegurando que aquellos jugadores sospechosos ya no son personajes activos en el mundo del tenis y que los partidos de los que se habla ocurrieron hace más de una década:





"No creo que haya una sombra que se está posando sobre nuestro deporte. Todo lo contrario, la gente está hablando de nombres, adivinando quienes son esos jugadores, pero no hay pruebas o evidencias de algún jugador en activo. En tanto sea así, sólo son especulaciones".

El serbio recordó luego que en los primeros años de su carrera alguien quiso sobornarlo ofreciéndole doscientos mil dólares para que perdiera intencionalmente un partido, pero por supuesto la oferta nunca se concretó. Al respecto comenta:

"No se acercaron a mí, sino a personas de mi entorno. Por supuesto que lo rechazamos de inmediato y nunca hablaron conmigo. Desafortunadamente en esa época había rumores, se hablaba y había gente merodeando. Pero en los últimos seis, sietes años no he escuchado nada parecido. Tal vez alguien pueda creer que es una oportunidad, pero para mí es algo antideportivo, un crimen en el deporte".

Serena Williams también tuvo su reacción fuerte respecto de estos eventos, al asegurar que no comprende cómo alguien puede jugar al tenis para perder:

"Como atleta hago todo lo que puedo no sólo para ser una grande, sino histórica. Si eso está pasando, yo no sé nada. A veces estoy en una especie de burbuja."





Las evidencias sobre la investigación hablan de un grupo preciso de apostadores con actividad sospechosa en reiteradas oportunidades. Mark Phillips, partícipe de la investigación realizada en 2007, habló públicamente por primera vez de esta indagación y asegura que la información que se juntó era lo suficientemente fuerte para poder acabar con el problema desde sus cimientos:

"Había un grupo central de unos 10 jugadores que pensamos que eran los perpetradores más constantes. La evidencia era realmente fuerte. Parecía haber una muy buena oportunidad para arrancar el problema de raíz y contar con fuerte disuasivo que permitiera arrancar todas las manzanas podridas."

A pesar de que todo lo que dio origen a estas averiguaciones haya sucedido diez años atrás, la UIT recibió alertas sobre jugadores que todavía están activos, y que se han colocado bajo la lupa de las autoridades del tenis por haber estado involucrados desde 2003 en partidos considerados sospechosos. Para poder probar estas sospechas, la UIT debe requerir información sobre registros telefónicos, bancarios e informáticos, y tiene el poder de hacerlo.

En la actualidad, se habla de más de 50 juegos sospechados de amaños sólo en 2015, cifra otorgada por la Asociación Europea de Seguridad Deportiva, encargada de hacer seguimiento a las apuestas para los corredores principales. El problema no está ni cerca de resolverse, especialmente teniendo conocimiento público de que entre los participantes del Abierto de Australia que apenas está comenzando se encuentran 8 de los jugadores más señalados a la UIT en la última década.